"El Cochinillo Asado"

 

Si algún día oyes decir,
lector piadoso y amado,
que en Arévalo se parten
los tostones con un plato,
créelo, porque es VERDAD
si el tostón no es atrasado.
Y para que siempre ganes,
en caso de apostar algo,
escucha lo que me dijo
un profesor culinario
que se distinguió en mi pueblo
en la SALSA y los ASADOS.
`Eliges un cochinillo
gordo, tiernecito y sano,
de unos veinticinco días
y cuatro kilos escasos,
porque si es mayor resulta
grasiento, estopudo y basto.
Se pela bien peladito,
se abre de cabeza a rabo
y en tosca y negra cazuela
de tiñosillero barro
se pone a temperaturas
de ochenta a noventa grados
y en poco más de hora y media
está para devorarlo´.

 

El tostón saldrá del horno
con el pellejo ampollado,
infladas las orejillas,
el hocico sucio y alto,
las patitas encogidas
y el rabillo ensortijado.
Todo él muy doradito,
todo él muy aromático,
todo él muy reluciente
por la manteca y el ajo.
Todo él muy nutritivo,
todo él tan churruscado,
que parece de cristal,
porque aquí son catedráticos
en eso de dar el PUNTO
a los cerditos asados;
y cuando en la mesa veas,
el cochinillo afamado,
apuesta todos tus bienes,
sin canguelo ni desmayo
pues ten la seguridad,
que se parte en cien pedazos
sin recurrir a cuchillos
ni a instrumentos afilados,
basta para triturarle
el borde de un plato.

  MAROLO PEROTAS
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